Opinión

España ¿vas a entregar a Hassanna?

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Escrito por Colaboradores

Condenado a vivir en el exilio o bajo la represión de la potencia ocupante. Condenado a no conocer la libertad. Condenado a ver como las legítimas exigencias de su pueblo se ahogan en el más árido de los desiertos. Y ahora, condenado también a cadena perpetua tras un juicio militar irregular. Os hablo de Hassanna Aalia, joven activista por los derechos y la libertad del pueblo saharaui, al que Marruecos pretende encarcelar de por vida tras su participación en Gdeim Izik en 2011.

Gdeim Izik

Cabe recordar que Gdeim Izik fue el campamento levantado a las afueras de El Aaiún por más de 20.000 saharauis. A el acudían día a día saharauis para sumarse a la protesta por la situación política, económica y social, que sufre su pueblo en la zona ocupada. Gdeim Izik fue todo un ejemplo de convivencia y reivindicación durante semanas, hasta que Marruecos irrumpió violentamente, con gases lacrimógenos, quemando las jaimas y sacando a la gente por la fuerza. En el desalojo 19 saharauis y 3 agentes marroquíes perdieron la vida.

Tras este episodio comenzaron detenciones aleatorias. Sin basarse en pruebas certeras u objetivas, las autoridades marroquíes comenzaron a detener a populares activistas saharauis, quedando 23 de ellos en prisión a la espera de juicio. Durante ese tiempo, fueron muchas las denuncias que los activistas realizaron por vejaciones, intimidaciones, malos tratos y tortura. Hassanna habría sido el preso número 24 de no haber estado en España. El joven se encontraba en el país participando en una serie de conferencias, donde exponía la situación de su pueblo en las zonas ocupadas, cuando tuvo conocimiento de su inclusión como acusado en el proceso abierto por las autoridades marroquíes. Es por ello que decide permanecer en España e iniciar los trámites de solicitud de asilo político.

24 saharauis frente a un tribunal militar

El 8 de febrero de 2013, el régimen marroquí juzgó a los 24 civiles frente a un tribunal militar. Juicio que no garantizó en ningún momento ni la justicia ni la equidad. Juicio en el que no hicieron falta más de siete horas de deliberación por parte de los jueces, para dar a conocer las condenas.

Cadena perpetua para Abdalahi Abhah, Ismaili Brahim, Sidahmed Lemjayed, Abdalahi Lejfawni, Mohamed Bani, Ahmed Sbai, Abdeljalil Lemghaimad, Mohamed Elbachir Butenguiza y a Hassanna Aalia, juzgado en rebeldía. 30 años de prisión para Naama Asfari, Chaij Banga, Mohamed Burial y Dah Hassan.

25 años de prisión para Hossein Zaui, Mohamed Embarek Lefkir, Daich Dafi, Mohamed Lamin Haddi, Abdelahi Toubali y Mohamedjuna Babait. 20 años de prisión para Bachir Jadda, Mohamed Tahlil y Mohamed Suelim Layubi. Y 2 años y 3 meses de prisión para Sidi Abderrahman Zeyu y Taki Elmachdoufi.

Violaciones de Derechos Humanos

La Asociación Internacional para la Observación de los Derechos Humanos (AIODH), en su informe sobre dicho juicio, pone de relieve las irregularidades y la vulneración que se produce tanto del derecho internacional, como del derecho interno marroquí. En primer lugar, afirman que conformidad al derecho internacional, la justicia marroquí no es competente para tratar los sucesos acaecidos en el Sáhara Occidental, dada su condición de territorio no autónomo y pendiente de descolonización.

En segundo lugar apuntan como, de conformidad con el derecho marroquí, y en concreto con su Constitución de 2011, la jurisdicción militar no es competente para entender los sucesos de Gdeim Izik, dada la condición civil de los acusados. Terminan su informe señalando de igual manera que las condiciones en que se celebró la vista oral no garantizaron un juicio justo ni equitativo.

España y el Sáhara Occidental

Frente a toda esta amalgama de vulneración de derechos, España vuelve a dar la espalda al pueblo saharaui. El estado español, sumiso y obediente frente al régimen dictatorial marroquí, niega el asilo político a Hassanna. Esta situación vuelve a poner sobre la mesa, no sólo nulo compromiso español con los derechos más básicos de las personas, sino también su insolidaria política de asilo, una de las más restrictivas y menos comprometidas a nivel europeo.

Con su silencio, España sigue siendo cómplice de las muertes, torturas, desapariciones, violaciones, encarcelamientos y escenas de represión que se viven día a día en el Sáhara ocupado. Represión que el propio Hassanna conoce tras su primera detención, allá por 2005 en una manifestación pacífica de estudiantes. Desde esa fecha, han sido diversas las ocasiones en las que Hassanna ha sido detenido sufriendo todo tipo de vejaciones. Vejaciones que van desde colgamiento por los pies recibiendo golpes por todo el cuerpo, hasta dejarle días desnudo en el desierto tras obligarle a tragar arena.

España ¿vas a entregar a Hassanna? Los intereses políticos y económicos volverán a primar sobre los derechos humanos. ¿Volverás a dar la espalda al pueblo saharaui una vez más?

Por Rosa Quesada

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2 comentarios

    • En el ámbito de las relaciones internacionales es un panorama complicado: España estaría reconociendo de facto que la justicia marroquí comete arbitrariedades y no respeta los derechos más básicos de un Estado de Derecho, como el habeas corpus o el derecho a la tutela judicial efectiva. Los juicios contra activistas saharauis a menudo se hacen sin que éstos estén presentes en el juicio y puedan defenderse, se les acusa bajo testimonios falsos y, en muchos casos, tras confesión bajo tortura (tal y como relatan los numerosos informes de los observadores internacionales que han acudido a juicios contra presos políticos saharauis en Marruecos). En este caso, conceder asilo político para Hassanna, condenado a cadena perpetua, sería reconocer públicamente que Marruecos vulnera sistemáticamente los Derechos Humanos en su territorio, lo cual supodría entrar de lleno en la cuestión acerca del Sáhara Occidental, un tema que es tabú para las autoridades españolas e internacionales.

      En conclusión, al gobierno de España no le interesa lo más mínimo entrar en polémicas con su vecino magrebí, con el que tiene importantes acuerdos comerciales y que además hace de “policía fronterizo” para la Unión Europea y los países del espacio Schenghen. Por desgracia, este es uno de esos casos en los que la diplomacia y la economía va por delante del respeto a los Derechos Humanos…

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