Opinión

Brexit, Bloody Brexit

Theresa May en las elecciones en Reino Unido
Josemi Peñas
Escrito por Josemi Peñas

Para los amantes de la música, la canción de Sunday Bloody Sunday, de U2, escrita por The Edge en el año 1983 e incluida en su álbum War, es una de las mayores canciones de protesta política que se han escrito en la última mitad del siglo XX. Dicha canción, nacida como respuesta al horror sentido por un observador anónimo ante las muertes del Domingo Sangriento de 1972 en Irlanda del Norte, supone un toque de atención desde la música pop-rock a la sociedad y a la influencia de los partidos políticos dentro de la vida de la gente corriente.

La canción podía interpretarse desde muchos puntos de vista, tanto el deseado por la formación irlandesa como crítica a la barbarie (“esto no es una canción rebelde” –gritaba Bono durante la War Tour antes de cada concierto), y también como la glorificación de los asesinatos y una llamada a la repetición y la reiteración de actos violentos para atraer o frenar las del terrorismo. Sea como fuere, por fortuna y aún con el espíritu contestatario de Paul David Hewson en aquella época, la canción quedó como un himno generacional, un hito en los ochenta y una muestra de nostalgia en cada uno de los conciertos que da la banda irlandesa.

La sociedad británica, de forma análoga al resto del mundo occidental, se encuentra inmersa en un profundo proceso de cambio que ha movilizado los principales puntos de anclaje político, no siguiendo los tradicionales cleavage británicos (campo vs. Ciudad, industria vs. Agricultura, Euro vs. Libra) tal como definieron Lipset y Rokkan a finales de los años 50, añadiendo con el cambio de siglo una serie de conflictos modernos como son la inmigración, las vinculaciones comerciales históricas ante la presencia de nuevos bloques comerciales, la seguridad interna y externa, la protección de las fronteras y sobre todo el renacido sentimiento de pertenencia nacional. Dicha ambigüedad británica, exacerbada en la última década por los Juegos Olímpicos de Londres de 2012, la crisis internacional, el referemdum escocés de Cameron y el Brexit de 2016 está en estos momentos y con las nuevas elecciones legislativas encima de la mesa.

¿Dónde va el Reino Unido?

Por ponernos en antecedentes, llegamos al 9 de Junio de 2017 gracias (o por culpa, según se mire) de David Cameron y la creencia que de la misma forma que apaciguó el sentimiento independentista escocés en las urnas y una reelección que ninguna encuesta predijo (generalmente la población del Reino Unido muestra uno de los mayores votos ocultos de las democracias occidentales), conseguiría eliminar de un plumazo las críticas a la pertenencia británica en la Unión Europea.

Craso error.

Cameron cavó su tumba y tuvo que salir huyendo tras perder su apuesta a favor de la inclusión dentro de la Unión Europea en un momento de zozobra continental que aún sigue azotando los acantilados de Dover tanto política como económicamente.

La debilidad de Bruselas, la fortaleza de Londres. Wellington y cierra Inglaterra. Eso se vendió gracias al carismático populismo de Nigel Farage y a la complacencia del entonces alcalde de Londres, Boris Jonhson que dinamitó desde dentro de propia visión del líder de su partido. Theresa May, la segunda mujer en ostentar el cargo de Primer Ministro en el Reino Unido tras la “Dama de Hierro”, Margaret Thatcher, se hizo cargo del 10 de Downing Street para comandar la nave británica durante el cese de la convivencia comunitaria.

El Brexit

Tras el shock inicial y las diplomáticas palabras de las primeras semanas, como cualquier relación tóxica o tormentosa, llegaron los reproches y los ataques. Bruselas no ha cedido tanto como se esperaba y la dureza del Brexit está encima de la mesa. Por cuestionar, se ha puesto encima de la mesa el propio enclave de Gibraltar, no discutido en siglos por el acervo europeo. El Reino Unido tendrá que negociar, pero la factura no será barata y a priori está en una situación de debilidad.

Theresa May quiere fortalecerse y convoca elecciones. Las encuestas le dan 20 puntos de distancia frente a un Partido Laborista que todavía no se había dado cuenta que el socialismo tiene muy difícil pervivir en el sentido clásico del termino dentro del siglo XXI ante la pujanza de otras opciones más distante dentro del espectro político de Nolan. Todo se complica y las explicaciones vienen a posteriori.

No obstante, Jeremy Corbin, reputado sindicalista y líder de la izquierda tras la dimisión de Ed Milliband en 2015, tachado de blando por su bancada y con pie y tres cuartos en muchas ocasiones fuera de su propio liderazgo, ha conseguido sobreponerse a los críticos y ha conseguido remontar muchísimos puntos sin tener que hablar demasiado sobre la razón principal de la convocatoria y adelanto electoral el pasado 18 de Abril.

¿Por qué?

Sunday, Bloody Sunday

El Reino Unido se ha teñido tres veces de sangre en el último trimestre fruto del integrismo islámico.

a) En primer lugar, el 22 de Marzo, se registran 5 muertos y numerosos heridos a las puertas del Parlamento Británico por un kamikaze que entró por un todoterreno hasta practicamente la boca del metro de Westminster.

b) En segundo lugar, durante un concierto de Ariadna Grande en el Manchester Arena, se registró un explosivo que segó la vida de 22 jóvenes que simplemente acudían a disfrutar de la música y los ritmos de la joven artista de Boca Ratón.

c) Por último y la más reciente, el pasado fin de semana, 3 de Junio, un grupo de yihadistas accedió al London Bridge a toda velocidad matando a 7 personas e hiriendo a decenas con arma blanca a su paso hasta ser abatidos por la policía.

La BBC y resto de medios británicos han destacado estas imágenes en sus informativos y se han repetido en bucle imágenes de terror en Londres como fue el mayor ataque terrorista vivido, las bombas de Aldgate de 2005 que costaron la vida a medio centenar largo de personas. De pronto, todo ha cambiado y la política ha dejado de ser lo importante. De la misma forma que en el Brexit, se ha convertido en un plebiscito sobre la seguridad, la inmigración y quien es capaz de gestionar mejor el problema de fronteras en el Reino Unido. El Brexit importa, pero están muriendo dentro de nuestras fronteras.

Nuevos liderazgos

Tras el luto, la “nueva campaña” ha sido liderada por Corbyn, el cual ha llamado la atención sobre la reducción de seguridad y agentes de policía decretado por la Theresa May cuando fue Ministra de Interior con Cameron en la anterior legislatura. Este mensaje ha calado en la sociedad británica y ha conseguido que los laboristas remonten hasta situarse a 3 puntos de distancia en las últimas encuestas (repetimos: las encuestas del Reino Unido son las menos predictivas de occidente por la propia sociología británica a la hora de exponer decisiones de voto en público) y ha supuesto un pequeño terremoto en las últimas horas.

¿Quién puede liderar a UK ante los retos que se plantean en el horizonte? ¿Un Corbyn renacido (imposible no acordarse de su homólogo español, Pedro Sánchez Castejón que también, cual ave fénix, se ha elevado sobre sus propias cenizas para tener una segunda oportunidad de éxito frente al Trono de Hierro de la Moncloa) que con un mensaje duro y ajustado a su propia ideología está teniendo calado en las clases medias británicas o una May que se juega su prestigio y liderazgo con esta apuesta electoral y un nuevo conato de incendio abierto en política interna? Duda seria, pero con leve ventaja conservadora por la iniciativa electoral y por una gestión de crisis, cuestionable desde la comunidad internacional, pero eficiente en términos de políticos internos.

Ya sea por uno o por otro, las elecciones británicas muestras dicotomía clara y se ha cerrado la puerta al protagonismo de otros partidos al no tener una expectativa de voto superior incluso al 10%. Por ejemplo, tras el éxito de UKIP con el Brexit, sus perspectivas de voto se han hundido a la cuarta parte reflejando menos de un 5% de estimación para las legislativas de hoy mientras que los demócratas tienen un techo en los últimos años del 10%, imposible de resultar determinantes para ejercer el liderazgo, pero si de ejercer influencia si la ventaja de Corbin es menor a los 10 puntos porcentuales que el consenso de opinión les da a los laboristas.

Por último, los que si han mostrado mayor interés en la política comunitaria, los verdes y los nacionalistas escoceses, los primeros por su propia agenda muy en sintonía con el resto de partidos continentales y los segundos por las heridas todavía supurantes de su referéndum que les sitúa en una posición muy incómoda frente a Londres, mantienen su influencia con un 4% del voto total, aunque, debido al sistema de transformación de votos a escaños en el Parlamento Británico, los acólitos de Nicola Sturgeon darán que hablar en las negociaciones y no se descarta un movimiento mayor en el futuro que cuestione la permanencia de Escocia en el Reino Unido. En términos legales y políicos, muy complicado para los escoceses, pero una demostración clara que su voto está orientado en términos económicos y no políticos.

¿Cuál va a ser el resultado de las elecciones?

Desde la perspectiva de un observador privilegiado, Theresa May perderá la oportunidad de tener fuerza suficiente para unificar al partido conservador en torno a sus tesis de plantar cara a Bruselas y tendrá que consensuar con el resto de partidos el punto de vista de los hijos de la Union Jack en sus relaciones futuras con la Unión Europea. ¿Ganará? Es más que posible. ¿Cambiará la situación? En absoluto.

Corbyn se verá reforzado en su postura, pero también ha perdido una gran oportunidad de ser ese líder que aspire a sentarse como líder carismático de los labour ya que, no lo tendrá tan fácil en el futuro. Eso sí, podrá influir más de lo esperado aunque con extraños compañeros de cama ya que, las opiniones del resto de partidos con muy complejas de ensamblar dentro de la doble necesidad de Londres en estos momentos: queremos negociar nuestra independencia pero necesitamos la ayuda internacional para proteger eficientemente nuestras fronteras.

La encrucijada británica

En resumen, Reino Unido está en una pequeña encrucijada, sigue acudiendo a las urnas con el miedo de tener la obligación de elegir algo que es tremendamente complejo y se decide gracias a la potente maquinaria propagandística de partidos.

El Brexit marcará la agenda de los próximos meses pero el yihadismo ha manchado la mesa de negociaciones de sangre, un invitado no deseado a la mesa de diálogo que está llamado a ser el principal tema de conversación en el futuro.

¿Seguridad contra libertad?

Hoy se vota de nuevo, se seguirá votando y esperemos que U2 siga saliendo de gira. Tal como ha demostrado el orgullo británico, siempre nos quedará la música y la unidad de los ciudadanos para demostrar que en las urnas no hay cabida para ninguna gota de sangre ni tampoco para la coacción.

Ojalá pronto, el Reino Unido vote en el futuro alegre política en vez de triste terrorismo. Para esto último el ensordecedor ruido de las urnas, sea cual sea la decisión hoy y por ello, se espera una asistencia masiva a los colegios electorales. El pueblo británico hablará hoy de seguridad y mañana de libertad.

Brexit, Bloody Brexit.

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