El Fary y el hombre blandengue: 4 Claves de una masculinidad para repensar

¿Quedaba en Cámara Cívica alguna frontera por cruzar? Si quedan, hoy al menos restaremos una, buceando en algunos aspectos de los constructos de la masculinidad, o las masculinidades, a través de unas míticas declaraciones de un mítico personaje, el Fary.

Antes de seguir, te recomendamos que veas el vídeo para entender el resto del artículo.

Vaya por delante que analizar el discurso de José Luís Cantero Rada, Fary de nombre artístico, tiene el calado que tiene. No era un hombre llamado como tal a impulsar la trasformación social o el pensamiento filosófico de su tiempo. Más bien, pretendemos ponerlo en el microscopio del constructo del que venimos, de una España a la que pertenecemos, nos guste más o menos.

En ese panorama, un taxista de clase humilde, aficionado a los toros, que presumía de mujeriego habiendo incluso afirmado en varias ocasiones una aventura con Ava Gardner, si no es el responsable de una corriente de pensamiento, si es un indicador de la misma, cuando no un exponente.

Clave nº 1: Detestar al “hombre blandengue”

Partiendo de un constructo heteronormativo, donde mujeres y hombres tienen roles de género definidos y marcados, y de una masculinidad hegemónica y tradicional en el sentido occidental, el Fary define sin expresarlo con matices, que existe un hombre, que no es del todo un hombre.

El abrazo sincero al heteropatriarcado es más que evidente, despreciando al hombre, o los hombres, que no cumplen con el mandato tradicional de lo masculino. Además, para reforzar su teoría afirma que ha analizado, nada más y nada menos, que la mujer también detesta a ese hombre.
Estamos ante una excusa aún frecuente en la actualidad: yo puedo ser machista porque también hay mujeres machistas.

Clave nº 2: La mujer pícara se aprovecha del hombre blandengue

La mujer es granujilla, y aunque al Fary no le queda claro si es por maldad o por simple aburrimiento, acaba aprovechándose del hombre blandengue, que por no saber estar en su sitio, acaba ninguneado.

Lo de que el hombre tenga que estar en su sitio y la mujer en el suyo es la clara muestra de lo comentado en la Clave nº 1, el asumir el constructo heteronormativo de forma incuestionable. Probablemente sin saberlo, el cantante nos está remitiendo a las esferas públicas y privadas que ya nos presentó hace siglos Rousseau con Emilio y Sofía.

Clave nº 3: Defiendo a la mujer porque es lo más bonito que hay

Maravilloso el momento en que afirma que la mujer tiene que tener unos derechos, que a él le parecen bien, y que incluso podría tener «alguno más». Es una pena que no aclare cuales serían esos poquitos derechos extras que nos merecemos.

En cualquier caso, ensalzar a la mujer, por el hecho de serlo, sin un contexto real de igualdad, sin una convicción de equidad o justicia social, no es feminismo, es mujerismo.

Clave nº 4: El hombre nunca debe de “blandear”

Más allá de la maravillosa conversión del sustantivo blando en un verbo de la primera conjugación, entendiendo la enorme pérdida que para la RAE debiera haber supuesto el Fary, es grandioso el hilo de pensamiento que en primer término, dibuja a una mujer que mediante capones, agrede físicamente al hombre blandengue. Luego la justifica porque él entiende que a esta mujer realmente lo que le ocurre es que no tiene un Macho Alfa a su lado. Y al final, acaba dibujando un panorama, deprimente a sus ojos, en que el hombre se dedica a tareas de cuidado tales como llevar bolsas o empujar cochecitos de bebé.

Quizás, estas cuatro claves resultarían aún más humorísticas si hoy en día no las viésemos en discursos formales e informales, aunque también suponen un recuerdo permanente del trabajo y los esfuerzos que aún nos quedan.

Por cerrar con mejor sabor de boca, recordar aquí lo que siempre dice la Catedrática de Filosofía Cinta Canterla: Cuando os justifiquen barbaridades diciendo que en esa época era el pensamiento normal, buscad en esa misma época, que siempre encontraréis a alguien que decía cosas diferentes.

BIBLIOGRAFÍA

  • Amorós, c. (Ed.) Feminismo y Filosofía. Madrid. Síntesis. 2000.
  • Ruiza, M., Fernández, T. y Tamaro, E. Biografia de El Fary. En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea. Barcelona (España). 2004 Recuperado de https://www.biografiasyvidas.com/biografia/f/fary.htm el 5 de junio de 2020.
  • Valcuende del Río, J. M. De la heterosexualidad a la ciudadanía. AIBR: Revista de Antropología Iberoamericana. 1 (1) 125-142. 2006.

por Mercedes Serrato.

Investigadora en CC. Sociales. Máster en Genero e IGUALDAD. Mediadora. Integradora y Trabajadora Social. Feminista porque no quedaba otro remedio. Lo personal dejará de ser político cuando no suponga discriminación.