Opinión

Borgen, mujer al poder

Marta Buces
Escrito por Marta Buces

Por Marta Buces

Birgitte Nyborg, líder del partido moderado, aterriza en el Gobierno danés gracias a una coalición que cuesta escepticismo, sudor y lágrimas. Pero ése es sólo el primer capítulo de Borgen, la serie sobre la política de uno de los países del mundo con mayor igualdad entre mujeres y hombres.

La serie recibe como título el nombre coloquial del Palacio de Christiansborg, oficina de la Primera Ministra danesa. En tres temporadas, refleja cómo Dinamarca se juega su política, como cualquier otra nación, en negociaciones entre partidos, intereses de empresas, intercambios de información con medios de comunicación y presiones. A la cabeza del Gobierno, una mujer cuyo Ministro de Medioambiente se preguntaba “si no era demasiado sensible para el puesto”. Sin embargo, se va transformando en una líder dispuesta tanto a hacer sacrificios en la vida profesional como a aceptar las consecuencias que estos provocan en la personal por considerarlo necesario para el desarrollo de un buen gobierno.

Y es que el cargo de Primera Ministra (SPOILER) se lleva por delante la vida familiar de Birgitte Nyborg, acabando con su matrimonio y provocando distanciamiento y problemas de salud en sus hijos. En la vida real, el hecho de que el sexo femenino sea el protagonista en el ámbito doméstico está considerado una de las causas por las que el número de mujeres es significativamente menor al de los hombres en altos cargos de poder. El tiempo dedicado a la ambición profesional es sustituido por las tareas domésticas y el cuidado de los hijos.

En España, podemos observar abismos entre los porcentajes por sexos en los cargos de poder más bajos: “Es probable que esta diferencia tenga que ver con que las mujeres siguen asumiendo la gran mayoría del trabajo doméstico y de cuidados, lo que se añade a su jornada laboral, dando lugar a la denominada “doble jornada” (triple, para las mujeres activas en política)”.

Borgen nos atrapa en la vida diaria de una persona normal en el puesto más elevado de un país, en este caso una mujer que nos presenta las decisiones políticas de manera más humanizada, mostrando problemas, errores y arrepentimientos. Nyborg demuestra sensibilidad e idealismo pretendiendo contentar a su país sin defraudar a sus electores a la vez que busca el consenso con el resto de partidos representados en el Parlamento en las constantes tomas de decisiones. “Soy la primera ministra, también de las personas que no me votaron”.

Pero, ¿es posible actuar sin traicionar sus principios éticos cuando éstos pasan por tener en cuenta los de los demás, tan diferentes a los suyos?

Una de las reformas que se presentan bajo su mandato intenta reducir las diferencias entre sexos. La igualdad se trata en un capítulo en el que la Ministra de Comercio e Industria encargada de llevar a cabo la ley es juzgada por su atractivo físico tanto entre sus compañeros políticos como por el sensacionalismo de los medios de comunicación.

La opinión del marido de la Primera Ministra ante la reforma es que “será vista como una conspiración femenina”, a lo que Birgitte responde preguntándole “por qué cuando una mujer llega a un puesto de responsabilidad y lo hace diez veces mejor que un hombre debe disculparse por ser mujer y prometer que nunca nunca dará a otras mujeres un trato favorable”. Philip afirma entonces que “es cuestión de amor propio. No son los hombres los que os obligan a buscar su aprobación”. “Nunca he necesitado la aprobación de ningún hombre en mi vida”, responde ella.

De los 193 países reconocidos por la ONU, a fecha agosto 2015, sólo 13 tenían Jefas de Gobierno y 11 Jefas de Estado, según ONU Mujeres basándose en informaciones proporcionadas por las Misiones Permanentes ante las Naciones Unidas.

Recientemente se publicaba un estudio que eliminaba a los hombres gracias a retoque fotográfico de aquellas imágenes en las que se mostraban los ocupantes de altos puestos políticos, jefes de estado y de Gobierno principalmente. El resultado era desolador cuando apenas quedaban una, dos o tres mujeres en cada instantánea en las que el número total de personas era bastante más elevado.

Los seriéfilos pueden analizar la influencia de Borgen y los filosóficos las casualidades de la vida, pero la realidad es que justo un año más tarde de que se emitiera la primera temporada, salía elegida la primera mujer en Dinamarca que se convertía en Jefa de Gobierno gracias, igualmente, a una coalición. Helle Thorning-Schmidt llegaba al poder a finales del 2011 y hasta este mismo año ha ocupado el puesto de Primera Ministra de su país como líder del partido socialdemócrata.

 

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