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Osetia del Sur anuncia un referéndum para la inclusión en la Federación de Rusia

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Escrito por Colaboradores

Por Enrique R. Acedo.

 

Continúan los movimientos en el Cáucaso sur, y la desesperación de una Osetia del Sur atrapada entre una Georgia hostil y una Rusia colaboradora pero distante, ha movido a su presidente al anuncio de un referéndum que los sur-osetios voten sobre la inclusión en Rusia.

 

Este lunes, el presidente de Osetia del Sur, Leonid Tibilov anunció la puesta en marcha de un referéndum para preguntar a los osetios del sur si están a favor o en contra de la inclusión de esta joven república caucásica en la Federación de Rusia, aunque la última palabra la tendrá el parlamento ruso que deberá aprobar o no la admisión de este pequeño territorio del Cáucaso sur.

A primera vista se podría pensar que el territorio de Rusia crecerá dentro de unos meses con esta admisión, pero la situación no es tan previsible como parece. Primero, repasemos la cronología de lo sucedido en el territorio de la ex–república socialista soviética de Georgia desde 1990. En aquel contexto, Georgia se había declarado como Estado independiente respecto de la URSS y así mismo, las regiones de Abjasia y Osetia del Sur se declararon independientes de Georgia.

Para 1992 la guerra entre el gobierno georgiano y las dos regiones era total y sólo se detuvo con los acuerdos de paz en 1994. Desde entonces
hasta 2008 se mantuvo una frágil paz, la cual se mantuvo en Osetia del Sur con una fuerza de paz con tropas rusas (entre otras). Es en aquel año cuando el presidente de Georgia, Mijail Saakashvili, ordena la invasión de los territorios de facto independientes de Abjasia y Osetia del Sur, siendo en esta segunda donde las tropas georgianas atacaron a las fuerzas de paz rusas y Rusia respondió con el envío de refuerzos que cruzaron el Cáucaso en un día y expulsaron a las tropas georgianas de Osetia del sur, y dieron por zanjado el conflicto armado, sin marchar sobre Tiblisi o realizar operaciones militares por toda Georgia.

Tras aquel conflictivo verano de 2008, Rusia y algunos de sus países amigos en el mundo, reconocieron la independencia total de Abjasia y Osetia del Sur respecto de Georgia. Desde aquel año, ambas repúblicas han firmado progresivamente diversos siendo los últimos más destacados, los tratados de la Federación de Rusia alianza y asociación estratégica con Abjasia en noviembre de 2014 y de alianza e integración con Osetia del Sur en marzo de 2015. El último paso lógico de este proceso, la petición de formar parte de Rusia, siendo una posición más desesperada para Osetia del Sur puesto que no cuenta con salida al mar como Abjasia y se encuentra atrapada entre Georgia y Rusia. Sin embargo, la respuesta rusa ha sido distante. Pensemos por qué.

En primavera de 2014 se produjo la anexión o regreso de Crimea a Rusia, según como se mire, pero desde luego la historia demuestra que Crimea tiene sus lazos históricos con Rusia. En cualquier caso, la situación que se desató, a priori favorable para Rusia, se convirtió en un problema geopolítico, pues otras regiones del este de Ucrania (Donetsk y Lugansk), siguieron el mismo proceso de Crimea, con un referéndum en que salió de forma abrumadora la opción de independizarse de Ucrania para integrarse en la Federación de Rusia, pero en estos dos casos, fueron rechazadas por el parlamento ruso, y estas regiones se auto–declararon como Repúblicas Populares independientes de Ucrania. A cambio, desde Rusia les ofreció ayuda humanitaria, y seguramente armamento, del mismo modo que EEUU les proporcionaba armamento y asesoramiento militar al gobierno ucraniano surgido del maidán. Es geopolítica.

Desde primavera de 2014 se mantuvo el conflicto armado hasta verano de 2015 donde pareció que la guerra entre las dos nuevas repúblicas y el gobierno ucraniano ha amainado. Aunque no hay un último acuerdo de paz como tal, puesto que los acuerdos de Minsk–1 y Minsk–2 fueron violados desde su misma firma, la situación parece contenerse y los ruidos de posibles grandes ofensivas desde ambos lados se han probado como erróneas hasta la fecha.

También hay que tener en cuenta a la auto–declarada República de Transnistria (o Pridniestrovia), una estrecha región entre Moldavia y Ucrania, con una historia muy similar a Osetia del Sur, en este caso separándose de Moldavia, e iniciándose un conflicto militar que terminaría con un acuerdo de paz y una misión de paz de soldados rusos en Transnistria. Este es otro de los conflictos post–soviéticos que hay que tener en cuenta junto con el de Nagorno–Karabaj entre Armenia y Azerbaiyán. La geopolítica trata de acciones globales y lo que sucede en un lugar no se entiende por sí sólo sino en el contexto de todo lo que sucede.

Por esto, la guerra del Donbass y una crisis de refugiados que no se ha mencionado apenas en los medios de Europa occidental, también ha supuesto para Rusia un problema adicional: ¿Cómo acoger a millones de refugiados? ¿Dónde llevarlos? ¿Qué hacer con ellos? Y la solución que el gobierno ruso dio, fue la repartición por toda Rusia de estos refugiados de guerra, dándoles alojamiento y también procurando que encuentren trabajo.

Esta situación inesperada, levanta –cuanto menos– recelos entre los rusos que ya se veían en una situación precaria y ahora tienen población añadida con la que competir por trabajo. Esto desde luego da pie a una larga reflexión sobre cómo gestionar una oleada de refugiados y también pensar dónde está el origen de estas oleadas y ahí se verá que no es una cuestión tan accidental como parece, es decir, fruto de una guerra, sino un arma accionada conscientemente para vaciar de población a determinadas regiones o países.

Tomando en cuenta esa situación, si tuviera que apostar por cómo será el futuro inmediato en Osetia del Sur –principalmente– y también en Abjasia, será un progresivo acercamiento a todos los niveles con Rusia, pero jamás una inclusión como la de Crimea, por muy deseada que pueda ser entre la población de esas repúblicas y entre la población rusa. A mi entender, continuarán las inversiones de dinero ruso para reconstruir y reactivar la economía de esas dos repúblicas, equilibrándose la política rusa en lo posible con el gobierno georgiano para mantener un statu quo de ausencia de guerra.

Y de este modo también dando una imagen hacia EEUU y la UE de que Rusia no está invadiendo territorios de otros países, sino protegiendo de la guerra que traen los países de occidente hacia las poblaciones más próximas a los rusos. El objeto de esto sería la suavización de las posturas totalmente opuestas de occidente que nunca reconoce cualquier movimiento que fortalezca la posición geopolítica de Rusia en el espacio euroasiático (es evidente, pero hay que señalarlo). Por ello, muy posiblemente, en estos meses habrá un referéndum en Osetia del Sur, y seguramente habrá una abrumadora mayoría que pida la inclusión en Rusia pero la respuesta que recibirán desde el norte será silencio, puesto que geopolíticamente al gobierno ruso le interesa tener una República independiente bajo su amparo, pero no dentro de sus fronteras.

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