Poetas republicanos en El Ministerio del Tiempo I: Federico García Lorca

Federico García Lorca en el Ministerio del Tiempo

Parte de la magia de El Ministerio del Tiempo es cómo nos empuja ilusionados a nuestro propio contenido transmedia, a buscar y leer sobre aquello del capítulo que nos llamó más la atención o despertó nuestra curiosidad.

En mi caso, El Ministerio del Tiempo me ha hecho releer en varias ocasiones a nuestros poetas republicanos, como Federico García Lorca, Antonio Machado o Miguel Hernández.

Esta semana hemos visto a Federico García Lorca dos veces entre los trending topics de Twitter en España. La primera, este lunes, por la imagen que ha indignado a los usuarios de la plataforma de una estatua de Lorca con una rojigualda en sus manos, en el contexto de manifestaciones derechistas contra el gobierno.

La otra, justo al día siguiente, por motivos mucho más bellos y poéticos: por el homenaje que el Ministerio del Tiempo ha hecho al poeta granadino, dándole un papel clave en la trama de su último episodio. Si bien un día nos crispamos con las noticias de nuestro presente, al día siguiente encontramos un pequeño sosiego en una ficción que nos habla de nuestra memoria e historia.

Por ello, en este artículo no vamos a hablar de lo primero, pues ciertos actos no se merecen nuestro tiempo ni atención, y este capítulo de El Ministerio del Tiempo ha dado una respuesta más que contundente a aquellos que trataron de apropiarse de la figura de Lorca.

Pero sí vamos a hablar y recordar los momentos en los que El Ministerio del Tiempo ha hecho justicia al recuerdo de nuestros poetas republicanos, y nos ha hecho sonreírnos y emocionarnos. Con spoilers, muchos spoilers.  

El simbolismo de los versos de estos poetas, explícitos o no en la serie, otorgan a ciertos capítulos de un regusto melancólico acompañado de cierta alabanza a la libertad. Personalmente, considero los capítulos con este halo de los mejores de la serie: La Leyenda del Tiempo (1×08), Tiempo de espías (3×02), Contratiempos (3×12), Perdido en el tiempo (4×01) y Bloody Mary Hour (4×03).

Es el caso del último episodio emitido esta semana de El Ministerio del Tiempo, donde el protagonismo de Federico García Lorca nos ha encogido el corazón y empapado la cara de lágrimas.

Federico García Lorca

El actor Ángel Ruíz interpreta a un arrollador Federico que encaja con la descripción del hispanista Ian Gibson: un Lorca “capaz de toda la alegría del mundo” (Aleixandre) pero, sobre todo, “un Lorca comprometido con todos los que sufren, con los rechazados, los marginados, los perseguidos, los avergonzados, los que no encajan. Al Lorca revolucionario que en realidad fue. Al Lorca consciente de que iban a por él”.

En la serie han jugado magistralmente con esta última aseveración, ya que incluso, se dice que Lorca predijo su asesinato en su obra. Vayamos por partes.

Su aparición inicial es en el episodio La Leyenda del Tiempo (1×13), que cierra la primera temporada. Este título pertenece al fragmento que Federico recita al final del episodio junto a Julián. Un Julián que está deseando advertir a Federico para que no vuelva a Granada, donde le asesinarán. Se trata del siguiente fragmento, de la obra de teatro Así pasen cinco años (1933):

“El sueño va sobre el tiempo,
flotando como un velero,
flotando como un velero,
nadie puede abrir semillas
en el corazón del sueño,
en el corazón del sueño.”

En muchas ocasiones, El Ministerio del Tiempo se convierte en una serie sobre la injusticia de la muerte, y más aún, sobre el poder resiliente que tienen nuestros recuerdos. En esta escena ese sentido cobra aún más fuerza tras las declaraciones de su cocreador Javier Olivares, al declarar que la planteó “como una despedida entre Pablo y yo. En secreto.”, su hermano y cocreador de la serie, fallecido de ELA con 49 años.

La siguiente aparición estelar de Lorca en la serie será en el primer episodio de la cuarta temporada, Perdido en el tiempo (4×01), con una esperadísima vuelta de Julián (Rodolfo Sancho). Podemos rescatar aquí otro fragmento de la obra lorquiana: Sueño, pensando en el encuentro en sueños entre Julián y Lorca, con un simbolismo común: el frío, la ensoñación, el olvido y el misterio. Y es que Lorca escribió abundantemente sobre sus propios sueños, muchos asociados a una alucinación sobre su propia muerte.

Mi corazón reposa junto a la fuente fría.

(Llénala con tus hilos,
araña del olvido).

El agua de la fuente su canción le decía.

(Llénala con tus hilos,
araña del olvido).

Mi corazón despierto sus amores decía.

(Araña del silencio,
téjele tu misterio).

El agua de la fuente lo escuchaba sombría.

Por último, llegamos al catártico final del episodio de esta semana: Bloody Mary Hour (4×03). Julián cumple ese deseo de la primera temporada: advertir a Federico de su muerte para que pudiera evitarla. ¿Cómo podría mostrarle el grandísimo impacto de su obra en el futuro? Con Camarón de la Isla. Un cantaor gitano, como a los que tanto escribió Lorca (recordemos el célebre Romancero Gitano), cantando sus versos en una de las obras cumbres del flamenco: La Leyenda del Tiempo. Julián y Lorca vuelven a recitar juntos los versos que ya hemos citado arriba.

Y la justicia se abre paso, sin cambiar un ápice de la historia que conocemos, con la siguiente frase del poeta: “Tanto tiempo después España se acuerda de mí. Entonces… he ganado yo, ellos no. Dejemos las cosas como están”. Emocionante.

Lorca fue fusilado la madrugada del 18 de agosto de 1936 en Granada, en pleno alzamiento militar, junto a otras 3 personas. Según el hispanista Ian Gibson, sus restos aún están “en el parque que lleva su nombre, a dos pasos de la acequia de Aynadamar, construida por los árabes en el siglo XI para trasladar agua a Granada. La palabra significa Fuente de las Lágrimas. Toda una profecía”. Si volvemos al poema Sueños arriba mencionado, veremos esa Fuente simbolizada.

Pero el poeta tuvo poemas más premonitorios aún, como el siguiente fragmento de Fábula y rueda de tres amigos (Poeta en Nueva York,1929-1930):

“Cuando se hundieron las formas puras
bajo el cri cri de las margaritas,
comprendí que me habían asesinado.
Recorrieron los cafés y los cementerios y las iglesias,
abrieron los toneles y los armarios,
destrozaron tres esqueletos
para arrancar sus dientes de oro.
Ya no me encontraron.
¿No me encontraron?
No. No me encontraron.
Pero se supo que la sexta luna
huyó torrente arriba,
y que el mar recordó ¡de pronto!
los nombres de todos sus ahogados.”

Coinciden muchos motivos, pero el más fuerte, es que no haya sido encontrado, como tantos otros ahogados. En concreto, hasta 130.000 personas, según las asociaciones de Memoria Histórica, “desaparecidos” por el régimen franquista.

Sabemos que El Ministerio del Tiempo es una ficción, y están jugando con estas teorías ya existentes sobre la premonición de Lorca de su propio asesinato.

Sin embargo, qué mágico sería pensar que Lorca sabía que su obra perduraría. Que su obra sería cantada por el cantaor flamenco y gitano más grande.

Que él sabía, que, aunque le mataran, él ya había ganado para siempre. Pues gracias a su obra, seguimos recordando el nombre de todos nuestros ahogados. Y gracias al Ministerio del Tiempo, Javier Olivares y los demás implicados, este martes todos volvimos a hacer memoria.

Escrito por María Caballero.

Bibliografía